Límites que terminan en conflicto
Gritos, amenazas, negociaciones interminables o dificultad para mantener acuerdos.
Cuando una situación se repite, desgasta la relación o genera dudas entre los adultos, una mirada profesional puede ayudar a comprender y actuar con mayor claridad.
Gritos, amenazas, negociaciones interminables o dificultad para mantener acuerdos.
Momentos intensos en los que tanto el niño como los adultos se sienten desbordados.
Cambios, aislamiento, discusiones o dificultad para conversar sin invadir.
Respuestas contradictorias que generan tensión y confusión dentro de la familia.
Conductas, relaciones o necesidades que aparecen de manera distinta según el entorno.
Conflictos por horarios, redes sociales, videojuegos, sueño o primer teléfono.
Agenda un primer encuentro para hablar de lo que está viviendo tu familia.